En 2010 ella vivía en la ciudad de la eterna primavera y él en la ciudad de la furia, ambos solitarios y un poco aburridos, hasta que un día, internet los cruzó en el Tinder de la época (match.com) y propio de los tiempos que corrían, intercambiaron Messenger.

A partir de ahí los dos se crearon una nación intermedia virtual para conocerse, se hicieron un diccionario, para entender cuando ella decía que estaba ‘enchicharronada‘ o él decía que estaba ‘remándola en dulce de leche’. Él le regaló Los Piojos, ella le regaló Willy Colón y Andrés Cepeda. Preferían escribir que hablar porque ella hablaba español paisa y él castellano porteño y no se entendían nada, aunque empezaron a amar la forma de hablar del otro.

Los demás se burlaban o se preocupaban, pues decían que era desespero de la soledad, pero a ellos no les importaba y cada día acumulaban ojeras por sus conversaciones de noches enteras.

Un día él la sorprendió avisándole que había renunciado a su trabajo y había comprado un pasaje a Colombia, “lo saqué por 6 meses, para conocerte y de ahí ver qué pasa, puedo seguir y recorrer Centroamérica”. Ella, que también había renunciado a su trabajo, no le cabía la felicidad en el cuerpo.

A él le advirtieron que seguramente ella no era real y que lo iba a secuestrar la guerrilla o los narcos, a ella le advirtieron que seguramente él no era real, que quizás era viejo y casado, o que la iba a secuestrar para trata de blancas. Ellos sabían que no era así pero para dejar más tranquilos a sus seres queridos, mandaron copia de los documentos como garantía de su buena fe.

En agosto, luego de 3 meses de virtualidad, él tomó 2 aviones y un colectivo para recorrer los 5 mil kilómetros que lo separaban de Medellín, y ella, vestida y maquillada por sus amigas, se fue una hora y media antes a esperarlo al aeropuerto y cuando lo vio, lo recibió con un beso nada sutil y salieron del aeropuerto tomados de la mano.

Luego de unos días en Medellín, agarraron las mochilas y emprendieron viaje hacia Centroamérica. Capurganá (Colombia), Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala sirvieron de escenarios para seguir conociéndose entre pueblitos sin electricidad, playas caribeñas, paisajes selváticos, colectivos temerarios e inseguros, avionetas, chalupas, ruinas mayas y volcanes.

 

Regresaron a Medellín, él tuvo la oportunidad de vivir una navidad paisa (que merece una historia propia) y poco a poco se iba acercando la fecha del tiquete de regreso, pero ellos no se querían separar.  Ella, enamorada hasta los huesos, tomó una decisión: apostaría a irse por amor, pero lo haría con un plan. Reflotó la idea de hacer un posgrado en el exterior, se matriculó en la Universidad de Buenos Aires, regaló toda la ropa que no entró en la maleta y con la consigna “pues si me aburro o si no resultan las cosas, ¡me devuelvo!”, compró un pasaje sólo de ida a Buenos Aires para viajar con él.

La protagonista de esta historia soy yo, y en estos siete años he descubierto que la experiencia de formar una vida en otro lugar es invaluable y que está llena de desafíos. Pero sobretodo, aprendí que las decisiones que se toman con el corazón (y con un plan), te dan la valentía suficiente para hacer realidad los sueños que la excesiva racionalidad o el ‘qué dirán’ quiere frenar.

Mi historia de amor continúa hasta hoy, tengo una vida en Buenos Aires y un hogar con el argentino loco que también se arriesgó por amor, pero aún si no hubiese resultado así, volvería a hacer exactamente lo mismo, porque arriesgarse vale la pena.

Natalia Herrera Bayona

 


¡Hola! Soy Natalia Herrera, de Medellín (de Envigado en realidad) y en 2011 le aposté al amor y me vine a Buenos Aires probar suerte, y ¡acá sigo!

Soy Ingeniera Sanitaria de la Universidad de Antioquia, he hecho dos posgrados en Argentina (sí, me gusta estudiar y complicarme la vida) y trabajo en una industria cervecera en el área de tratamiento de aguas y medio ambiente.

Amo leer, viajar, comer, devorar series y contar pequeñas historias a través de fotos que voy tomando en mí día a día.

Instagram: @natyheba  Twitter: @natyherrerab


¿Haz hecho alguna locura parecida por amor?

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