Cuando comencé a salir del país me encontré con la sensación ambivalente de inmensidad y cercanía, con el sabor  dulce de la expectativa y el amargo de la despedida…

Como les comenté sobre mí en el primer post Decisiones, nunca me caractericé por ser la más cariñosa o expresiva, entonces ese amargo era más interno y fomentado por la sensación incomoda que sentía al ver a los que quiero, tristes por causa de mi partida… por ahí dicen que lo más difícil siempre es para el que se queda – porque cada sonido o lugar es un recuerdo de aquellos momentos compartidos con el ahora ausente-

…la verdad no pensaba ni 5 en lo duro que emocionalmente me podría dar, quienes me conocen saben que nunca fui muy expresiva, sensibililera o cariñosita, entonces delante de ese auto conocimiento que tenía, pensaba que la cuestión era más de forma que de fondo (sii como no, humm definitivamente la ignorancia es atrevida 😛 jeje)…

Otra sensación que tuve cuando viajé sola,  es la de sentirse parte del mundo,  es la de sentir que los seres humanos aunque diferentes  somos muy, pero muy parecidos entre nosotros, especialmente los grupos humanos citadinos,  que tenemos que levantarnos temprano y salir a estudiar, a trabajar… las caras de sueño mañanero,  el afán y su cara de estrés, las filas que hay que hacer al hacer vueltas o compras, los niños haciendo pataleta, los mal genios de los atrapados en el tránsito, etc. Suena muy obvio, pero uno a veces vive en su proprio cuadradito y  piensa hasta los límites de su  mundo particular y los que están metidos en el…

fotorcreated4Para mí el sentimiento de masa fue mayor en un aeropuerto como el de Panamá, en que por mi lado pasaba una familia de asiáticos, una pareja con trazos indianos,  varios hombres con atuendos empresarios o religiosos,  una francesa igual de embalada que unos bolivianos para llamar por los teléfonos públicos con tarjeta del aeropuerto… contemplar ese collage de  trazos faciales, colores de piel y sonidos idiomáticos fue para mí un momento de iluminación…Sentirse tan conectado, tan parte de algo mucho más grande, pero al mismo tiempo tan aislado , tan cosita chiquita, da susto pero a la vez es bonito.

Cuando estás en otro lugar solo, te pruebas a ti mismo, te conoces en otros escenários donde estás, no es tu país, no son tus costumbres, nadie te conoce o te quiere de verdad aún, nadie comparte los recuerdos comunes de la infancia, probablemente no es tu idioma… en fin, cuando te pega esa sensación algunos se pueden deprimir o desesperar, otros como es mi caso, pueden verlo como un desafío chévere y se pueden sentir orgullosos por cada pequeña victoria del día a día: salir por la ciudad sin perderte, o bueno perdiéndote pero encontrándote de nuevo jeje, comprar alguna cosa tu solito,  entender 100% lo que alguien te dice o que te entiendan sin tener que hacer mímica o repetir 500 veces, etc…reírte de ti mismo y tus metidas de pata que nadie vio o nadie entendió … y hasta sentirse orgulloso de que nuestra ancestral malicia indígena o sexto sentido, te haya ayudado a entender  cómo funcionaba o como hacer alguna cosa.

Después de ese período inicial, en que pasa el desafío y el período de adaptación y ya estás en un lugar lejos de tu hogar más del tiempo que  normalmente  un turista o un intercambista pasaría, considero yo que pueden suceder dos cosas: o te  sientes ya parte del lugar, sientes que es tu hogar, o te sientes adaptado, pero no adoptado por así decirlo je.

Yo hago parte del segundo grupo, con el pasar del tiempo ya me sé defender bastante aquí, entiendo más la cultura, tengo algunas rutinas de vida, pero el sentimiento por más que aprenda a convivir con él, es de extrañar, la distancia me hizo más sensible,  me hizo valorar y percibir cosas que antes no sentía  que fueran significativas para mí.

No me imaginaba yo que entendería tan bien el concepto de una palabra brasilera que no tiene traducción oficial a ningún otro idioma: Saudade humm y como aprendí a vivir con ella en mi día a día, aprendí pero no me acostumbré.

Saudade es aquel sentimiento entre nostalgia y anhelo, entre alegría y tristeza que te da, al recordar una persona, un lugar distante, algo que ya pasó o algo que te gustaría que pasara, a alguien – y el sentimiento que te brinda su compañía– que te gustaría tener cerca viviendo ese exacto momento contigo pero que sabes que no es posible.

Sé de algunas personas que después de estar viviendo fuera del país dicen que no volverían a vivir en Colombia, por su situación económica, política o social, tal vez solo ir de vacaciones a disfrutar de algunos lugares, ver la familia y calmar antojos culinarios…yo respeto su opinión, porque entiendo que obviamente cada uno tiene una experiencia diferente en los diferentes lugares de destino, que junto a su experiencia de vida previa en nuestro país, determina sus preferencias y opiniones. Pero yo hago parte del grupo de los que piensa que podría volver a vivir en Colombia♥ sin disgusto alguno, aunque confienso la sensación extraña que siento cuando he ido de ya no pertenecer totalmente a ningún lugar .

fotorcreated2Aquí en Brasil he encontrado dos dificultades significativas, la primera mi ubicación a nivel profesional-laboral (intente validar mi título de ingeniera industrial dos veces y los procesos resultaron negativos, por eso termine estudiando otra carrera aquí, pero sobre eso les comento en otro post) lo cual fue un golpe que me desanimo bastante, porque para mí es algo súper importante. Y la segunda la parte social – eso lo hablaba con una amiga bogotana que hice aquí, pero que ya se fue y con otra del césar que también encontré por casualidad por estos lares – aquí es muy difícil hacer amigos!

O bueno por lo menos manejar el concepto de amistad que traemos nosotras desde Colombia, aquí vale aclarar que creo que para la gente que viene con fines académicos como maestría o doctorado, al llegar a un ambiente universitario y encontrarse con tantos  en su misma condición, esta situación de interacción social mejora, pero cuando vienes por matrimonio o por trabajo la cosa es más complicada.

En mi caso, cuando llegué, tenía la esperanza de hacer amigos en el ámbito familiar propio, al contar la familia con miembros de más o menos mi misma edad: primas y primos, iba lograr crear amistad con ellos, pero no sucedió así –hasta hoy solo nos vemos en fiestas familiares, nos vemos porque ni conversamos, solo cruzamos un par de palabras– luego al aparecer la oportunidad de empezar la U de nuevo (fui a hacer nocturno, para tener tiempo disponible para trabajar de día y conocer un personal más adulto, me engañé! para mi sorpresa, mis compañeros en su gran mayoría cuando comenzamos tenían 18, y los más viejos ya eran significativamente viejos) entonces tampoco tuve mucho éxito. Tal fue mi desespero en un momento que cree un grupo en face que se llama Colombianos en Goiás, entre en una red social de expatriados que se llama Internations para ver si allí encontraba aquella vida social que extrañaba o por lo menos sentirme comprendida por alguien, el grupo aún existe, somos pocos miembros pero esa idea tampoco trascendió. Al menos los de Internations son gringos y europeos animaditos, pero muy señores, igual aprovecho los encuentros con ellos y me entretengo practicando Inglés!

fotorcreatedAl comienzo intentaba seguir el dicho de a la tierra que fueres, haz lo que vieres, me supervisaba o pulía a mí misma para hablar u opinar en la manera que consideraba que iba a ayudarme a obtener lo que yo buscaba que era aceptación, integración, acogida, intentaba cuadrar salidas con las primas, inventaba asados con los de la U, salida de niñas, cuando entre aquí a la oficina de la práctica que estoy haciendo intenté aplicar el happy hour con las dos compañeras que tengo, en fin… les confieso que sufrí mucho tentando pensar porque no funcionaba, a pesar de lo que yo intentaba…pero solo con el tiempo- la verdad hasta hace poco tiempo- percibí y decidí aceptar, que a pesar de mis esfuercitos, al menos en esta región de Brasil en que vivo, pesan más las diferencias culturales y de personalidad, la religión y de una manera significativamente fuerte también la división mental entre casados y solteros que existe en la sociedad brasileña en general que deja algunos fuera del pote, en ese caso a mí.

Ahh y los amigos de tu esposo? se preguntarán, si con los amigos de él son con los que realmente termino interactuando más, aunque de manera esporádica, son queridos y nos llevamos bien, pero al fin y al cabo son los amigos de él, no los míos y de esa manera se da la dinámica de la relación entre ellos y yo – sí, ya también elaboré la aceptación de esa parte- jeje.

Así que empecé a aceptar que bueno, tengo conocidos y compañeros aquí y que mis amigos están en otros lugares, empecé a dejar de intentar ser aceptada, acogida y tenida en cuenta, simplemente opté por ser y actuar como la mujer colombiana que soy, coherente con  lo que pienso y opino, dedicándome a lo que tengo que hacer, a mí y a mis cosas. Pero, pues y tu esposo? él es un solecito, obvio él hace parte de mí y mis cosas 😉 él me conoce y ha sufrido conmigo esas situaciones que les mencione, él siempre me hizo los cuartos pa´ variada idea y eso de que no haya funcionado, también lo aburre de vez en cuando…  Yo nunca fui una mujer “mundo novio”, como les decía yo a aquellas amigas que siempre están en una relación y mientras están en ellas son dedicación 100% exclusiva de tiempo y espacio a su pareja, noo… yo entre estudio y trabajo fui más de estar soltera, de combito, de parche de amigas, de happy hour con los de la oficina, siempre pensé que es más sano para la relación tener sus propios espacios cada uno y tener otros espacios compartidos en común, por eso pasar a ser aquí a ser medio “mundo esposo” ha sido parte de los desafíos de adaptación, suerte que también nunca tuve problemas con momentos de soledad o plan casa, hasta a veces los buscaba y prefería, sino ya aquí me hubiera dado la señora crisis.

fotorcreated5Traigo este tema tan personal para mí, para los que en algún momento se han sentido así, sepan que no son los únicos que han pasado por eso, que tenemos fases de la vida que son mas solitarias, pero que a veces ciertas cosas tienen un precio que debemos pagar…el que quiere marrones que aguante tirones...mijoo quien lo mandó a inventar jajajaj, pero que igual no hay que desistir, tratar bien a las personas, cuidar de ustedes mismos, disfrutar su propia compañía pero también buscar alternativas como clases, organizaciones, grupos en internet o en la vida real que te oxigenen en cuanto al contacto humano je… ahh y obvio mantener tus contactos con tu familia y con tus amigos de siempre … aunque los afanes y las diferencias horarias  interfieran y creen distanciamiento, ya no hay disculpa, para eso existen hoy tantos medios, gracias a la vida por los pc´s , el internet y los smartphones, el skype, el whatsapp y todas esas apps en general!!! 😀

Les dejo con este artículo que encontré navegando en la web.  Amigas

Diana Carolina


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